top of page

Sabonis guía al Real Madrid hacia su octava Euroliga

Foto del escritor: Max Sopena Rey
Max Sopena Rey
20 dic 2021
5 min de lectura
Los blancos rompieron en 1995 una sequía de más de una década en la máxima competición continental

Tras 15 años sin ganar, el Real Madrid volvió a coronarse como campeón de Europa. Este fue el octavo trofeo de la máxima competición continental que conseguía. Lo logró en el Príncipe Felipe de Zaragoza ante el Olympiakos por 73 a 61, con un gran Arvydas Sabonis que acabó como MVP de la final y del torneo.

Además del lituano Sabonis como gran estrella en la posición de pívot, el equipo dirigido por Zeljko Obradovic contaba con otro extranjero de gran nivel: Joe Arlaukas. El norteamericano era un ala-pívot que había llegado a jugar en los Sacramento Kings de la NBA, pero bien temprano dejó atrás su tierra natal y viajó a Europa, donde hizo una gran carrera. Arlaukas destacaba por sus buenos registros anotadores, de hecho, un año después de ganar la Euroliga, consiguió 63 puntos ante la Kinder de Bolonia y convirtiéndose en el hasta entonces máximo anotador en un único partido de la era moderna de la competición europea.

No cabe duda que la dupla Sabonis-Arlaukas era temible, no obstante el resto de la plantilla blanca no se quedaba atrás. En aquel equipo militaban jugadores de la talla de José Miguel Antunez, Ismael Santos, Antonio Martín o Pep Cargol. Completando la rotación otros como José Lasa, Javier García Coll, Chechu Biriukov o Martín Ferrer.

Todos ellos estaban dirigidos por Zeljko Obradovic, un entrenador muy duro y metódico, pero que supo dotar al equipo de lo que necesitaba: identidad de juego propia y confianza. Aquel Real Madrid de Obradovic era una auténtica piña y su buen hacer bastó para que en su primera temporada lograra ganar la Euroliga. Su trabajo acabó teniendo recompensa y el técnico serbio fue premiado como mejor entrenador europeo del año 1995. Obradovic ganó 3 torneos continentales en 4 años y los tres con equipos distintos. Actualmente es el técnico con más títulos en la historia de la Euroliga, sumando 9 en total en 5 equipos distintos.


El camino a la final

El trayecto hacia la final no fue nada fácil. Ese mismo año, el club se veía envuelto en un proceso de elecciones y hubo mucha polémica alrededor de las figuras más destacadas del equipo como Sabonis u Obradovic. De hecho, los jugadores estuvieron varios meses sin cobrar al no haber cabeza visible que dirigiera el club. Todo ello propició que, durante buena parte de la temporada, el juego del equipo fuera muy poco vistoso y los malos resultados en la liga doméstica (sumados a la derrota en Copa del Rey) no auguraban una buena temporada.

Sin embargo, los blancos no tuvieron que pasar por las fases previas y clasificaron directamente a los dos bombos de 8; siendo encuadrados en el grupo A. Tras 14 partidos, el Real Madrid acabó en segunda posición, por detrás del Panathinaikos griego, pero empatado a puntos con CSKA Moscou y el Scavolini Pesaro italiano.

En los cuartos de final les esperaba el Cibona de Croacia en una serie al mejor de 3 y los de Obradovic solventaron la eliminatoria por la vía rápida, ganando 78-82 en el primer partido y 70-82 en el segundo. Estas dos victorias les dieron el pase a la final a cuatro de la Euroliga, que justamente se disputaba ese año en España, concretamente en Zaragoza.

El 11 de abril de 1995 se disputaron las semifinales. Los blancos se enfrentaron al CSP Limoges, el equipo que les había vencido dos años atrás en circunstancias idénticas en las semifinales y que se proclamó campeón de la edición de 1993. El precedente no era bueno, pero sin embargo, Sabonis, que jugó ese partido, no se dejó amedrentar y con 21 puntos selló la victoria blanca por 62 a 49.

Para la gran final Obradovic repitió el quinteto de la semifinal con Antúnez, Santos, Coll, Arlauckas y Sabonis. El duelo en la pintura entre la dupla Arlauckas y Sabonis contra Volkov y Fassoulas se preveía apasionante. Los blancos apretaron desde el minuto uno y gracias, otra vez, a un sensacional Sabonis estuvieron muy acertados en ataque. No tanto en defensa, puesto que empezaron más relajados, obligando a Obradovic a intervenir solicitando un tiempo muerto.

Justo antes de ir al descanso el Real Madrid tuvo una de cal y otra de arena. Por un lado, la buena notícia fue que Arlauckas, que hasta entonces sólo había logrado 1 ⁄ 8 en tiros, empezó a acertar. Por contra, Sabonis, que estaba siendo el mejor del partido, cometió su tercera falta personal y tuvo que ser sustituido por Antonio Martín. Pese a esto, el Madrid se fue a los vestuarios con un +10 al descanso (38-28).

Sintiendo que tenían el partido controlado, Obradovic decidió mantener a Martín en el campo en el inicio del tercer cuarto y reservar a Sabonis para los minutos finales. El pequeño de los hermanos Martín respondió con creces a la confianza de su entrenador y, junto a un ya enchufadísimo Arlauckas, jugó unos minutos fantásticos. Sin embargo, Olympiacos supo contrarrestar los ataques del Real Madrid con una defensa individual y recortó distancias.

Con miedo a que el partido se le escapase, Obradovic devolvió a la pista a Sabonis y sumó a Antúnez al quinteto. Entre estos dos jugadores y Joe Arlauckas los merengues volvieron a desatascar sus ataques y el juego blanco volvió a fluir. De hecho, la temida dupla Sabonis-Arlauckas nos dejó en estos minutos una de las jugadas más recordadas de la competición. El pívot lituano asistió al alero norteamericano y este culminó con un mate que hizo estallar a la afición. Esta jugada provocó que la afición madridista viera clara la victoria y empezara a cantar el típico “Campeones, campeones” a falta de más de minuto y medio para el final. Y no se equivocaron, las posesiones restantes consistieron en el juego a cuatro esquinas y el intento por hacer personales de los griegos, sin demasiado éxito.

Pep Cargol sentenció el encuentro con su canasta final poniendo el 73 a 61 en el marcador. Aunque, la auténtica estrella de aquel encuentro fue el lituano Arvydas Sabonis, que se marchó hacia la NBA la temporada siguiente. Este partido supuso la culminación de los tres años de dominio nacional del Real Madrid. Ganar una Euroliga no está al alcance de cualquier equipo, es una hazaña. Para entender las dimensiones de este logro: hacía quince años que los blancos no ganaban la máxima competición continental y tardaron veinte años más en conseguir de nuevo el título.


El héroe de la octava

Arvydas Sabonis empezó su carrera en el Zalgiris Kaunas, que por aquel entonces jugaba en la liga rusa. Tras seis años liderando al equipo pese a su juventud y con una grave lesión en el tendón de Aquiles, Sabonis fichó por el Forum Valladolid en 1989. Previamente, había sido escogido dos veces en el Draft de la NBA por Atlanta Hawks y Portland Trail Blazers, pero la falta de experiencia y las circunstancias políticas del momento le impidieron marcharse.

En España las cifras de Sabonis fueron muy buenas, llegando a ganar 6 veces el premio a mejor jugador europeo. En 1992 decidió marcharse al Real Madrid para optar a ganar títulos y rápidamente se convirtió en la estrella del equipo, consiguiendo ganar el campeonato nacional en 1993 y 1994 así como la octava Euroliga de los blancos en 1995.

Finalmente, después de varios intentos, ese mismo año puso rumbo a la NBA y fichó por Portland Trail Blazers. En su primer año fue premiado como segundo mejor Rookie y mejor sexto hombre. Estuvo 7 años en Portland, donde jugó 470 partidos dejando una huella imborrable, aunque nunca llegó a ganar el anillo. Siempre quedará la pregunta de dónde podría haber llegado si hubiese fichado más joven y sin lesiones.

En 2003 volvió a su club de orígen: el Zalgiris Kaunas. Compró parte del equipo y jugó sus dos últimas temporadas antes de retirarse, siendo nombrado el mejor jugador de la fase regular de la Euroliga y del Top16. En 2010 la FIBA premió la trayectoria de Sabonis y le incorporó en su Hall of Fame.


 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
  • Instagram
  • Twitter
  • LinkedIn

©2021 por Max Sopena Rey.

bottom of page