El último baile de los Dallas Cowboys, la conquista de su quinta Super Bowl

La franquicia tejana consiguió el récord de alzarse con tres campeonatos en cuatro años
El camino a la edad de oro de los Dallas Cowboys
Los Dallas Cowboys son una de las franquicias más emblemáticas de la NFL y esta victoria en la Super Bowl de 1995 fue la coronación final de su segunda etapa dorada. Treinta y cinco años atrás, en 1960, el multimillonario Clint Murchinson Jr. fundó la franquicia, diseñando minuciosamente una estructura cimentada en piezas clave como: Tex Schramm, un imaginativo general manager; Gil Brandt, reconocido como el mejor cazatalentos de la historia; y Tom Landry, un entrenador que se convirtió en leyenda.
El inicio de la franquicia fue difícil. Tras 5 primeros años en los que los resultados no llegaban y muchas críticas, Murchinson decidió hacerle un contrato de 10 años para reforzar la confianza del entrenador. Este movimiento fue clave, dando inicio a 20 temporadas ganadoras al jugar 18 playoffs y jugar 5 finales de Super Bowl, de las cuales ganaron dos (1971 y 1977). Durante la década de los 70, ningún equipo ganó más partidos que el equipo dirigido por Landry. De hecho, únicamente las dos duras derrotas en las finales de Super Bowl contra los Pittsburgh Steelers impidieron que fueran nombrados como ‘equipo de la década’.
La década de los 80 fue dura para los Cowboys. Los primeros años consiguieron mantener parte del ritmo ganador, pero poco a poco se fueron desinflando. Incluso su dueño, Murchinson, decidió vender la franquicia, pasando a estar en manos de Bum Brigth. El peor recuerdo de estos años son las tres derrotas consecutivas en el partido por el Campeonato de la Conferencia Nacional contra Philadelphia, San Francisco (el famoso partido conocido como ‘The Catch’ por el pase de Joe Montana a Dwight Clark) y Washington.
Las metamorfosis de los Cowboys
Tras tres años muy malos con Bight al mando, los Cowboys volvieron a cambiar de propietario. Jerry Jones tomó posesión de la franquicia en 1989 y su primera decisión fue prescindir del entrenador Tom Landry y el gerente Tex Schramm. Como entrenador colocó a su amigo de la universidad Jimmy Johnson La franquicia cambió radicalmente y los resultados en el primer año fueron malísimos (1 victoria y 15 derrotas).
Sin embargo, la dupla Jones-Johnson demostró tener mucho talento para fichar jugadores jóvenes con talento como Troy Aikman en 1989. Presidente y entrenador construyeron un equipo que se basaba en tener una línea ofensiva muy potente, un gran velocista, receptores ‘playmaker’ y una defensa jóven y dura. Esta estructura dio sus frutos, resurgiendo la buena racha de los Cowboys hasta ganar dos Super Bowls seguidas en las temporadas 1992-93 y 1993-1994, ambas contra los Buffalo Bills.
El éxito fue tal que las luchas de ego entre Johnson y Jones comportaron su separación. Jones aseguró que cualquier entrenador ganaría la Super Bowl con el talento que tenían en plantilla, palabras que molestaron mucho a Johnson y provocaron su salida. La temporada siguiente, los Dallas Cowboys cayeron en la final de Conferencia ante los San Francisco 49ers por 38 a 28, desaprovechando la oportunidad de hacer historia al quedarse a las puertas de ganar su tercera Super Bowl consecutiva.
Los Cowboys se coronan de nuevo en 1995
Durante el año 1995 y parte del 1996 se disputó la 76ª temporada de la historia de la NFL. En esta edición la liga amplió el cupo a 30 franquicias, incorporándose los Carolina Panthers a la NFC del Oeste y los Jacksonville Jaguars a la AFC Central. Ambos fueron ubicados en aquellas divisiones que tenían únicamente 4 equipos, habiendo seis grupos de cinco. El campeonato de 1995 lo ganaron los Dallas Cowboys, lo que supuso que se convirtieran en el primer equipo de la historia que ganaba tres Super Bowls en un lapso de cuatro temporadas.
Sin embargo, el inicio de temporada no fue bueno. Pese a que los Dallas Cowboys venían de perder una final de Conferencia Nacional, el Draft de 1995 fue uno de los peores de su historia. El gerente, Jerry Jones, mantenía su convicción de que aquel equipo repleto de estrellas como Troy Aikman, Emmitt Smith o Micheal Irvin tenía suficiente nivel para ganar la Super Bowl, por lo que decidieron reclutar a los jóvenes jugadores en función de sus contribuciones como respaldos.
A corto plazo esto no supuso ningún impedimento. Tal y como pensaba Jones, la plantilla era suficientemente buena como para pasar a playoffs como primeros de división (NFC Este) y también de conferencia: 12 victorias, 4 derrotas y 0 empates. Estos resultados le valieron a los Cowboys el pase directo a la ronda divisional, en la que arrasaron a los Philadelphia Eagles con un 30-11.
En la final de Conferencia recibieron en el Texas Stadium a los Green Bay Packers, que venían de dar la sorpresa tras eliminar a los campeones de la edición anterior: San Francisco 49ers. El duelo entre los Cowboys y los Packers fue muy igualado, pero gracias a su talento ofensivo, los de Dallas consiguieron un 38-27 que les valió el título de campeones de la NFC y el pase a la final de la Super Bowl.
El 28 de enero de 1996, en el Sun Devil Stadium de Tempe (Arizona) se disputaba la 30ª edición de la Super Bowl, en la que se enfrentaron los campeones de la temporada regular de 1995: Dallas Cowboys vs. Pittsburgh Steelers. El inicio del partido estuvo marcado por el dominio de los Cowboys, consiguiendo un 10 a 0 en el primer cuarto. Los Steelers consiguieron recortar distancias en el segundo cuarto con un 3-7, pero seguían lejos de la victoria. Tras el descanso, los Cowboys dieron otro golpe sobre la mesa, secando las ofensivas rivales y cuajando un parcial de 7-0 que les hacía llegar a los últimos 15 minutos con una diferencia de +13 puntos en el marcador. Finalmente, el 7-10 del último cuarto sirvió para que los Steelers maquillaran el resultado. El partido acabó con el triunfo de los Dallas Cowboys por 27 a 17.
Este fue un partido histórico y que rompió más de un récord. La victoria de los de Dallas supuso la conquista de su quinta y última Super Bowl hasta la fecha. Además, fue la tercera en cuatro temporadas, hecho que hasta entonces no había conseguido ningún equipo (posteriormente los New England Patriots igualaron la hazaña).
A nivel individual, la gran actuación de la final la hizo Larry Brown (Dallas Cowboys), completando dos intercepciones y regresándolas para completar un total de 77 yardas. Brown consiguió dos touchdowns que sellaron la victoria para su equipo, convirtiéndose en el primer cornerback de la historia en recibir el premio al MVP de la final.




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