top of page

Crims, un programa sobre la oscuridad hecho a plena luz

Foto del escritor: Max Sopena Rey
Max Sopena Rey
21 dic. 2021
7 min de lectura
El ‘true crime’ catalán, dirigido por Carles Porta, ha tenido tanto éxito de audiencia que está preparándose la traducción al español
La mezcla entre imágenes reales y ficticias, sumado a la predominancia del discurso policial, ponen en duda su carácter periodístico

En la introducción de todos los episodios de Crims, Carles Porta afirma que “todo lo que veremos ha pasado”. Una afirmación que si bien superficialmente es cierta, teniendo en cuenta el material que utilizan para relatar los hechos y ciñéndonos a criterios estrictamente periodísticos, es cuanto menos debatible. Tal y como continúa Porta, en Crims se relatan crímenes reales; “los hechos, los nombres y los lugares, son reales”. Desde el programa avisan al espectador de que las descripciones que darán pueden herir sensibilidades y se justifican asegurando que la realidad y la muerte no entienden de dichas sensibilidades. Sin embargo, algunos de los protagonistas de los capítulos se han quejado del programa, manifestando su desacuerdo con las formas de relatar los hechos e incluso con la publicación sin permiso de su historia.

Los orígenes de Crims están en la radio. El primer episodio se emitió el 8 de septiembre de 2018 a través de Catalunya Radio, la emisora de radio pública catalana propiedad de la Corporació de Mitjans Audiovisuals (CCMA). El éxito fue prácticamente inmediato, conectando con la audiencia y atisbando que podía convertirse en algo todavía mayor. Actualmente, el podcast de Crims cuenta con cuatro temporadas y más de 100 episodios disponibles en las principales plataformas digitales. Algunos de los casos más mediáticos que relatan, como el caso Biondo de la tercera temporada, superan ampliamente el millón y medio de visitas en cada uno de sus episodios.

Sin embargo, fue gracias a su versión televisiva con la que Crims logró el éxito masivo. El programa se emite por TV3, cadena pública catalana y de la que también es propietario la CCMA. Con 25 episodios publicados, divididos en dos temporadas, los números son excepcionales, reuniendo a 450.000 espectadores de media y a los que se les suma aquellos que lo ven a la carta en la plataforma de la cadena. A raíz de su boom televisivo, Crims es trending topic en redes frecuentemente y cada episodio es muy comentado al día siguiente de su emisión.

El formato no es innovador a nivel internacional, de hecho, los documentales ‘true crime’ están muy de moda en plataformas como Netflix. No obstante, es innegable que a nivel regional sí ha innovado y se ha convertido en uno de los formatos más importantes de la última década. Con más de un 20% de cuota de pantalla fiel cada semana, Crims ha conseguido que los catalanes vuelvan a estar pendientes de TV3, algo que hacía mucho tiempo que la cadena no conseguía con una producción propia. De hecho, podríamos llegar a considerar a Crims como el contenido en catalán de mayor éxito de la actualidad. Incluso puede llegar a serlo a nivel nacional si la adaptación ya prevista al castellano consigue triunfar.

La estructura de cada episodio es idéntica, con Carles Porta dirigiendo la narración de un crimen real, mientras explica el contexto de la época y va dando voz a los distintos protagonistas. Las personas invitadas que aparecen en los capítulos suelen tener implicación directa en el caso, apareciendo principalmente policías y familiares de la víctima; aunque en la mayoría de los episodios se incluye a algunos periodistas o magistrados que trataron el caso. A través de cada ‘testimonio’ se describe una parte de las vivencias de la víctima o del criminal. Es decir, por ejemplo, los familiares y amigos (siempre de la víctima y prácticamente nunca del agresor) describen cómo era la víctima en su faceta personal o, incluso, en algunos casos, como lo vivieron ellos mismos. Con esto, Crims consigue provocar una implicación emocional entre el espectador y la víctima; siendo precisamente este una de las críticas que ha recibido el programa.

Es innegable que los casos que se tratan en Crims tienen mucho morbo para el espectador, ya que tratan temas como el secuestro, sexo, muerte o venganza. Todo ello envuelto con un diálogo serio y oscuro, que no sirve únicamente como herramienta informativa y de contexto, sino también como factor inmersivo del programa. La pretensión de conseguir que el espectador quede totalmente inmerso en el crimen mientras ve el capítulo o las pausas en la explicación de ciertas pruebas para generar mayor interés al espectador son en cierto modo trampa que la narración del programa pone al espectador. La manera en las que son implementadas demuestra que el programa está producido con maestría. No obstante, y aunque en ningún caso esto implica falta de rigor en el trato de la información, si supone una reducción del factor periodístico y complica que desde un punto de vista formal se pueda considerar un programa divulgativo.

Además, al permitir el formato televisivo la inclusión de imágenes, en Crims decidieron mezclar la realidad con la ficción. En Crims se muestran muchísimos documentos oficiales e imágenes de la víctima/agresor, pero también se incorporan secuencias grabadas por actores ajenos al caso. Estos videos simulan momentos del crimen y se repiten más de una vez durante el capítulo. De nuevo, con ellos pretenden conseguir una inmersión total del espectador en el caso. Sin embargo, que estas secuencias enriquezcan visualmente el programa, no puede tapar el hecho de que son falsas. Con esto encontramos una contradicción en la ya nombrada introducción que Carles Porta dice en cada programa (todo lo que veréis ha pasado, los lugares y los hechos son reales).

Probablemente, el programa no tendría el mismo éxito televisivo sin el factor inmersivo, las imágenes o los videos que se muestran. En este sentido, tal y como plantea la teoría crítica de la comunicación, esa parte rigurosamente periodística es algo que el programa parece dispuesto a sacrificar por el bien de las audiencias y la mercantilización del producto. En esto, Crims prioriza el entretenimiento.

Otro de los aspectos a analizar de Crims son las versiones que se muestran y las fuentes de información utilizadas. Si algo caracteriza en general a los programas ‘true crime’ y a Crims es el papel predominante de los distintos cuerpos policiales del Estado: Mossos, Guardia Civil, Guardia Urbana… Ellos son los que describen los hechos con más exactitud, facilitando las pruebas que encontraron para incriminar al culpable. La coordinación con la policía es clave para que el programa funcione, sin ellos las pruebas y el material disponible serían infinitamente inferiores y mucho más difíciles de conseguir. Por ello, la versión predominante que se explica es la suya; hay muy pocos casos en los que aparezcan familiares del culpable y tengan posibilidad de réplica.

Algunos casos ni siquiera están cerrados y los sospechosos siguen haciendo su vida normal en la calle. Aún con eso, durante el programa, la policía dice sus nombres completos y otros datos personales, detallando también el por qué son sospechosos del crimen pese a no tener pruebas para confirmar que fueron los autores materiales del delito. Un ejemplo de ello es el caso de Helena Jubany, la bibliotecaria de Sentmenat. En este caso se deja intuir de manera descarada que el novio de la chica, Santi Laiglesia, estaba implicado y no fue condenado. Para dicho programa Carles Porta comenta que se contactó con todos los sospechosos por si querían dar su versión de los hechos, pero denegaron la invitación. El boom mediático de Crims es tal que provocó que se abriera de nuevo la investigación del caso.

Relacionado con cómo relata la realidad, Crims ha recibido críticas desde el feminismo. Las críticas feministas a los programas ‘true crime’ son generalizadas. Esto se debe a que en muchos casos los asesinatos son cometidos por hombre a una mujer y no se tratan como ejemplos de violencia machista, sino que en cierta manera se romantiza y se idealiza la figura del asesino. En la primera temporada de Crims, de los 7 crímenes que se relatan, 6 de ellos son de hombres hacia mujeres y excepto algún testimonio puntual que identifica conductas patriarcales intrínsecas en el carácter de los asesinos, no se trata al crimen como de violencia machista. La periodista Mònica Planas criticó en el Diari Ara que “la acumulación de mujeres asesinadas generaba una saturación de violencia machista muy descontextualizada y convertida en espectáculo”.

Quizá para compensar estas críticas, en la segunda temporada de Crims se mitigan estas cifras y se incorporan varios casos en los que el culpable es una mujer. Incluso hay uno de ellos, el caso Piris, en el que la asesina es también una víctima. En este rocambolesco caso, Engracia mató a su primo, Piris, para vengarse de la violación que le había proferido años atrás. Crims difundió la imagen de la mujer y los informes médicos de la violación; decisión que fue muy criticada en ciertos sectores de la prensa y varios colectivos. Los documentos y la información mostrada eran muy delicados y correspondían a un caso muy inverosímil en el que la criminal también había sido víctima años atrás.

En este sentido, la teoría crítica de Theodor Adorno y Max Horkheimer es contraria a no describir la realidad en su totalidad y se obvie el factor machista de los asesinatos. Bajo la perspectiva de los autores, los fenómenos sociales solamente pueden entenderse si no los simplificamos ni los reducimos, debemos comprenderlos en su complejidad social. Es decir, que para que Crims tuviera todavía un carácter más divulgativo e informativo, Adorno y Horkheimer le exigirían a Carles Porta que analizase caso por caso y buscase la correlación entre los crímenes que relata y la violencia machista.

Por último, otro factor a abordar es la distinción y la diferencia de trato que Crims tiene con los distintos cuerpos policiales. En más de un caso, se relatan los conflictos y las disputas de competencias que hay entre los Mossos de Catalunya y la Guardia Urbana o la Guardia Civil. Pese a que aparecen agentes de todos los cuerpos policiales, el discurso de los Mossos parece ser el predominante. Esto se ve claramente en aquellos capítulos en los que se narran los orígenes del cuerpo catalán, exponiendo el desprecio que recibieron entonces desde los cuerpos estatales. Incluso en algunos capítulos de Crims vemos a los testimonios de los distintos cuerpos policiales criticando la actuación de los otros.


 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
  • Instagram
  • Twitter
  • LinkedIn

©2021 por Max Sopena Rey.

bottom of page